domingo, 31 de enero de 2016

Scrutatio



Siguiendo el mandato de Jesús "Escrutad las escrituras que hablan de mí", los jóvenes de toda la zona, un domingo al mes, nos reunimos para escrutar las Escrituras y adorar al Santísimo. 
Cada mes la celebración gira en torno a un tema (pecados capitales, virtudes...). En esta ocasión se trató el tema de la "diligencia", tomando como referencia la Carta de Santiago.




Es un momento donde poder estar en contacto con la Palabra que ilumina nuestra historia, nuestros sufrimientos y pecados, nos anima y exhorta. Y al mismo tiempo, podemos estar en contacto con los hermanos de las distintas parroquias, conocernos y compartir nuestras experiencias. Es una bendición del Señor.




No os engañéis, hermanos míos queridos: toda dádiva buena y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de rotación. Nos engendró por su propia voluntad, con Palabra de verdad, para que fuésemos como las primicias de sus criaturas. 

Tenedlo presente, hermanos míos queridos: Que cada uno sea -diligente para escuchar y tardo- para hablar, tardo para la ira. Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por eso, desechad toda inmundicia y abundancia de mal y recibid con docilidad la Palabra sembrada en vosotros, que es capaz de salvar vuestras almas.
Poned por obra la Palabra y no os contentéis sólo con oírla, engañándoos a vosotros mismos.

Porque si alguno se contenta con oír la Palabra sin ponerla por obra, ése se parece al que contempla su imagen en un espejo: se contempla, pero, en yéndose, se olvida de cómo es. En cambio el que considera atentamente la Ley perfecta de la libertad y se mantiene firme, no como oyente olvidadizo sino como cumplidor de ella, ése, practicándola, será feliz
 (Santiago 1, 16-25)