martes, 12 de abril de 2016

AMORIS LAETITIA

La exhortación apostólica post-sinodal sobre el amor en la familia “Amoris laetitia” (“La alegría del amor”) —fechada, no por casualidad, el 19 de marzo, solemnidad de san José— recoge los resultados de los dos sínodos sobre la familia convocados por el Papa Francisco en 2014 y 2015, por lo que las relaciones conclusivas de ambas asambleas son citadas extensamente. Junto a ellas, se citan documentos y enseñanzas de los últimos Pontífices y se hace referencia también a las numerosas catequesis sobre la familia del mismo Papa Francisco. Sin embargo, como ya ha sucedido en otros documentos magisteriales, el Papa también hace uso de las contribuciones de diversas conferencias episcopales del mundo (por ejemplo, Kenia, Australia y Argentina) y de frases significativas de personas bien conocidas, como Martin Luther King o Eric Fromm. Destaca particularmente una cita tomada de la película El festín de Babette, que el Papa utiliza para explicar el concepto de gratuidad.

Os invito a profundizar en esta exhortación, tan importante para la Iglesia y para el mundo. 


domingo, 20 de marzo de 2016

Domingo de Ramos

La entrada histórica de Jesús en Jerusalén, la entienden los evangelistas  como una presentación pública, que Jesús hace de sí mismo como Mesías, dispuesto a asumir su misión hasta el final aceptando la entrega y la misma muerte de cruz. Es una entrada de rostro triunfal y corazón amargo, donde unos (los sencillos) lo aclaman y acogen, mientras otros (jefes del Sanedrín) lo rechazan y condenan.

El viene como Rey y Mesías. No en poder y gloria como vengador de enemigos y salvador de amigos; sino en humildad y sencillez, como salvador de pobres y oprimidos. Este Mesías no responde a las expectativas políticas de la tradición. Pero él sabe que sólo aceptando la misión sin engaño salvará a los que esperan.



Sólo por la cruz se llegará a la gloria. La subida de Jesús a Jerusalén es un peregrinar hacia la Pascua, para cumplir hasta el fondo la misión. Sobre el pollino va ya la cruz de la esperanza nueva. Por eso Jesús no puede reprender a los que gritan y aclaman, pues «os digo que si éstos callan, gritarán las piedras» (Lc 19,40).

Es preciso valorar, más que la bendición de los ramos, la procesión con los ramos. Se trata de acompañar, aclamar, actualizar los sentimientos de Cristo de los que le acogieron. Los ramos no son «objetos benditos» para guardar, sino elemento para acompañar a la procesión. Como hace 2000 años salimos a las calles a aclamar a Cristo como Mesías, como el Señor de nuestras vidas. Pero ahora de una forma definitiva porque hemos sido testigos de la Resurrección de Cristo y de su poder en nuestras vidas. 

¡Feliz Domingo de Ramos!

martes, 1 de marzo de 2016

Las moniciones en el Camino Neocatecumenal

En este artículo, hablaremos de las moniciones, tanto de las lecturas y evangelios, como de los cantos; y os daremos algunas directrices que os ayuden a poder monitar correctamente. Para ello, debemos saber que es una monición y cuál es su función.




¿Qué es una monición?

Una monición es una introducción a una lectura o un canto, y a la vez, es una invitación a la escucha y la oración.

Su finalidad es servir como trampolín a  la lectura o el canto y abrir el oido de la asamblea, es decir, llamar la atención del hermano para que la palabra ahonde en su corazón.



¿Que no es una monición?

El camino neocatecumenal tiene un contacto muy rico y directo con las escrituras, esto es muy beneficioso para la vida espiritual de cada uno de los hermanos ya que poco a poco vamos adquiriendo una intimidad con la palabra que nos acerca al conocimiento de Dios. Pero este conocimiento de las escrituras que es tan beneficioso, puede tornarse una desventaja si no se monitan bien las lecturas que escuchamos.


Una monición no es un resumen de la palabra que se va a proclamar, no se trata de contar lo que va a suceder en la lectura, por ello, debemos entender la monición como el tráiler de la lectura. Si en el tráiler de una película se nos contase que va a suceder en ella, no sería necesario ir al cine a ver la película puesto que el tráiler ya nos la ha contado. Con las moniciones ocurre lo mismo, si en ella se nos cuenta la lectura (Y más en el camino donde el conocimiento de las escrituras es alto), podemos caer en la tentación de pensar: "Esta lectura ya me la sé", y por ello no escuchar. Si una monición chafa a la propia lectura se está bloqueando la acción de la palabra porque al contar que lectura es o de que va, se ha hecho que el hermano desconecte y no escuche.


Por ello, debemos contar de la lectura o el canto lo menos posible. Por ejemplo, empezar la monición del evangelio del "Buen samaritano" diciendo: -Hermanos, este evangelio es el del buen samaritano y en el...


Es como si en los créditos iniciales de Star Wars dijeran: -En esta película vamos a ver que Darth Vader y Luke Skywalker son padre e hijo.


Te han chafado la película, ya no tiene emoción ni gracia.


Una vez que sabemos que tenemos que evitar, vamos a ver como poder evitarlo. En la medida de lo posible es importante no revelar nombres, así se guarda la expectación y se capta la atención de la asamblea.


* Ejemplo: En vez de decir: En esta lectura, Abraham....


Podemos decir: En esta lectura se nos habla de un (Hombre, personaje...)


También es importante no revelar los acontecimientos importantes, habla de ellos de una forma más genérica, no sirve de nada que no digas el nombre Abraham si dices: -En esta lectura vemos como Dios pide a un hombre que sacrifique a su hijo.


Os acordáis del ejemplo de Star Wars, pues pasa igual en este caso, te han vuelto a chafar la película.


Habría sido mejor decir: -En esta lectura vemos como Dios pone a prueba a un hombre para ver su fe.


En el caso de los cantos, la monición no debe convertirse en la lectura de este, de ser así, la monición pierde todo sentido. Es importante que en la medida de lo posible se sigan los consejos que os hemos expuestos anteriormente, ya que, como en el caso de las lecturas, los cantos también los tenemos muy escuchados. Por lo tanto, cuanta menos información demos del canto, mayor expectación crearemos, logrando así que la asamblea escuche y pueda rezar cantando.


Una monición no es una catequesis, a veces las moniciones de las lecturas se alargan tanto que dejan de ser moniciones y se convierten en catequesis, tan malo es no llegar como pasarse, volviendo al ejemplo del tráiler, si este fuese más largo que la propia película carecería de sentido, lo importante es la película, no el tráiler, del mismo modo hay que ser conscientes de que lo importante es la lectura, no la monición, y que por ello esta debe ser breve, de lo contrario cansa tanto que termina por no ser escuchada.



¿Como hacer una monición?

Lo más importante a la hora de monitar una lectura o un canto es comprender bien aquello que debemos monitar, tenemos que saber de qué se nos está hablando y que se nos quiere transmitir. Si logramos hacer nuestra la lectura o el canto, podremos ayudar a los hermanos a escuchar y comprender la palabra.


Podemos seguir tres sencillos pasos a la hora de monitar que simplificarán nuestra tarea y harán que nuestra monición sea clara y cumpla su finalidad.


Las tres C (Contextualizar-Concretar-Concluir)

Introducción:

Es la parte en la que contextualizamos la lectura o el canto, podemos decir a que libro pertenece aquello que se va a proclamar y exponer de forma general sus ideas principales, intentando siempre, seguir los consejos que os hemos dado con anterioridad.


Nudo:

En esta parte debemos concretizar la lectura o el canto, es decir, hablar a la asamblea de que tiene que ver con nosotros la palabra que se va a proclamar. Se trata de aterrizar a nuestra vida la escritura,  hacerla carne en nosotros para poder vernos reflejados en ella.


Desenlace:

Es la conclusión de la monición, en ella es recomendable que se llame a la escucha, se invite a la reflexión de la palabra y se anime a la asamblea. Es la forma más clara de hacer que la escucha de la palabra sea activa y fructífera.



Ejemplo de monición a una lectura: El sacrificio de Isaac (Gn 22, 1-18)


Contextualización:

En esta lectura del libro del Génesis, vemos como Dios pone a prueba a un hombre para ver su fe pidiéndole que renuncie a lo que más quiere en su favor.


Concreción:

Podemos vernos reflejados en esta lectura ya que a cada uno de nosotros se nos da la oportunidad cada día de poner a Dios en el primer lugar de nuestras vidas anteponiéndolo a todo.


Conclusión:

Yo os invito a escuchar esta lectura pudiendo ver en qué lugar de nuestra vida ponemos a Dios, y a pensar si realmente nos fiamos de su palabra.



Ejemplo de monición a un canto: Himno a la Kenosis (Flp 2, 1-11)

Contextualización:

Este canto que vamos a proclamar como respuesta a la lectura está sacado de la carta del apostol San Pablo a los Filipenses, y en él se nos habla de la esencia del cristiano, que es Cristo, se nos expone la visión humana de un Dios que se ha hecho hombre incluso en el sufrimiento.


Concreción:

Podemos pensar como reaccionamos frente al sufrimiento y como a diferencia del mundo, el sufrimiento tiene un sentido para nosotros, no es una sinrazón ni una locura. El sufrimiento nos recuerda nuestra debilidad y nos acerca a la figura de un Dios que sufrió por nosotros.

El canto nos expone el modelo del cristiano, que es aquel que puede cargar con los pecados del otro.


Conclusión:

Por eso, os invito a poder proclamar este canto pidiendo a Dios que nos conceda poder encontrarnos con él en el sufrimiento, y descubrir en él nuestro consuelo.




Monición ambiental (Puede seguir la regla de las tres C)

Debe reflejar la tónica general de las lecturas sin entrar a comentarlas (Para eso ya está la monición de cada una de ellas). Su función principal es invitar a la alegría y a la escucha de la palabra.

-Si es la ambiental de una palabra, debe hablarse de la palabra que se ha preparado, pero sin extenderse demasiado, siendo todo la claro y conciso que se pueda.


-Si es la ambiental de una eucaristía, puede hablarse de la tónica general de las lecturas, pero lo más importante es recordar a la asamblea que se va a celebrar la resurrección de Cristo y el sacrificio de la cruz por el que somos salvados.