martes, 23 de septiembre de 2014

SACERDOTE Portador de la misericordia

Creo que este tiempo en el seminario ha asentado muchas cosas en mí vida y me está ayudando a recapacitar acerca de la vocación, el sacerdote y el sacerdocio. Y ahora tengo claro lo que es para mí el sacerdocio, es la muestra de la paternidad de Dios, de su misericordia y su amor a los hombres.
No creo que el sacerdote tenga que ser un superhéroe, perfecto y maravilloso capaz de enfrentarse a todos los problemas él solo, como había pensado hasta hace poco. Ahora sé que Dios quiere sacerdotes humanos, con debilidades y problemas, con miedos e inseguridades, pero enamorados y confiados en Él; que no se dejen dominar por esos miedos, sino que ante ellos haga como Jesús en el Huerto de los Olivos.

Creo que uno de los mayores dones que el Señor me ha otorgado es mi gran capacidad de amar, que en la mayoría de casos es una necesidad. Tengo una gran capacidad de empatía, de compartir el sufrimiento de los demás, de ponerme en el papel del otro ante un sufrimiento.
Y al mismo tiempo veo en ellos mi mayor dificultad, porque  soy demasiado afectivo en la mayoría de los casos y no sé poner límite al sentimiento, y me da miedo enamorarme y enamorar.

Lo que más me atrae de la vida sacerdotal es la falta de Dios que veo en la gente que me rodea, la necesidad que tienen de sacerdotes que les hablen de Dios, que les acompañen en el difícil camino de ser cristiano en la sociedad en la que vivimos: sobre todo a los jóvenes y a los matrimonios. Porque veo lo difícil que es vivir un matrimonio cristiano, lo difícil que es vivir tu fe sin alguien que te pueda ayudar. Y es algo que me asusta, porque me parece una tarea imposible para mí, pero con la confianza de que “siervo inútil soy” que el que tiene que hacer realmente el milagro es Él, yo solo tengo que acompañar. Y pienso que la vida sacerdotal es la más plena que existe, porque con estas manos pecadoras, infieles… trae
ré (DM) la misericordia a los hombres y como la Virgen tendré sobre mis manos a Cristo, vivo y real.


Lo que más me echa atrás son todos mis miedos, todos mis defectos… no me siento digno de algo tan grande. Pero esto me reafirma el amor gratuito de Dios en mi vida. Sé que va a ser una vida dura, pero sé desde el momento en el que me impongan las manos y me unjan mi vida dejará de ser mía para ser por completo una vida para Dios. Pero me gustaría no tener tiempo para nada, no tener tiempo para mí, para mirarme el ombligo, gastar todo mi tiempo en Él. 

Juan.
Seminarista

jueves, 8 de mayo de 2014

Gran Misión

Tras el impulso misionero y evangelizador de la gran Noche Pascual, y siguiendo las palabras del Papa Francisco ("Salgan a las plazas", "Monten lio en las diócesis"...), el Camino Neocatecumenal fuerza sigue este mandato evangelizador de Cristo y de su vicario en la Tierra. Es una alegría el ver como por todo el mundo las comunidades salen a predicar, sin miedo, en plazas y parques el amor de Dios, el Kerigma. Y este anuncio no es porque nos guste llamar la atención, porque queramos estar en el centro, sino porque así hemos conocido nosotros el amor de Dios, así hemos conocido nuestras debilidades, hemos tenido conciencia de pecado... así estamos creciendo en nuestra vida de fe. Recemos por esta Gran Misión, que el Señor haga su obra. Y recemos por los iniciadores del Camino Neocatecumenal para que les de fuerzas y les asista en su misión.

viernes, 11 de abril de 2014

Cantos para el Triduo

Para intentar ayudaros os facilitamos una lista con los cantos que se pueden utilizar para el Jueves Santo y el Viernes Santo. Esperamos que os sirva de ayuda. La paz
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