domingo, 10 de abril de 2011

Reflexiones sobre lo que deben ser los OSTIARIOS según Kiko Argüello


El Ostiario ha sido llamado al servicio de los hermanos; a ejemplo de Cristo debe ser servidor.  
Este hermano debe tener un amor especial a la Liturgia y a los hermanos. 
En este carisma no existe el primero sino el último; el Ostiario debe ser siervo detrás de los siervos. 
El Ostiario no debe hacerse esclavo de los objetos de la Liturgia; no debe buscar su propio interés en el servicio. 
El Ostiario no debe dejarse llevar por el orgullo, la soberbia o la murmuración.  Considera a los demás como superiores a ti; recuerda el otro es Cristo. 
Este hermano debe preparar cuidadosamente los signos; conocer su significado teológico-litúrgico. Los hermanos deben ver en los signos el amor de Dios. 
El Ostiario debe preparar siempre en oración, humildad y silencio. Nunca en murmuración. 
Debe preparar la Sala para el Señor, no para los hermanos. Es un mandato del Señor (Mt 26,18-19). 
Preparar con el mismo esmero la Sala para la Eucaristía y la Palabra. Ellas tienen la misma importancia. 
No debe esperar ser recompensado o alabado por su servicio. 
Vivir la celebración, no estar en ansia durante ellas.